- 07 de diciembre de 2019 -
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Los tres tamices: la prueba que hacía Sócrates antes de oír a los demás

2019-12-01 |
 
 
En la antigua Grecia Sócrates tenía una gran reputación de sabiduría. Un día llegó alguien al encuentro del filósofo, y le dijo:
 
–Sócrates, tengo que contarte algo que ha hecho un amigo tuyo.
 
–un momento –respondió Sócrates– Antes de hablar, me gustaría hacerte una prueba, la de los tres tamices.
 
– Los tres tamices?
 
– Si, continuó Sócrates - antes de hablar sobre los otros, es bueno tomar el tiempo de filtrar lo que se quiere decir. Le llamo la prueba de los tres tamices: El primer tamiz es el de la verdad. ¿Has comprobado si lo que vas a decirme es rigurosamente cierto?
 
–No, solo lo escuché...
 
–Bien, así que no sabes si es verdad. Continuemos con el segundo tamiz, el de la bondad. Lo que quieres contarme sobre mi amigo ¿es algo bueno?
 
–Pues no, al contrario...
 
– Entonces quieres contarme cosas malas acerca de él y ni siquiera sabes si son ciertas. Veamos de todos modos el tercer tamiz, el de la utilidad ¿Es útil que yo sepa lo que me vas a decir de este amigo?
 
– No realmente...
 
–Entonces – concluyó Sócrates – Si lo que quieres contarme no es ni cierto, ni bueno, ni útil, por qué querrías decírmelo?
 

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