- 25 de enero de 2021 -
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Desmoronamientos por la bajante en la Boca de Monje

2020-04-13 |

 Una bajante histórica. El caudal de agua pierde fuerza y una de sus funciones, la de sostén de tierras, no se cumple. Consecuencia: desmoronamiento. No ocurre a menudo, aunque sucedió casi consecutivamente entre la noche del martes y la mañana del miércoles pasados y ayer a la tarde, después de 7 meses de algo similar. En Monje, a 70 kilometros de Rosario, en medio de la cuarentena por coronavirus y justo en Semana Santa, una celebración en la que esta localidad suele recibir muchos visitantes. La Boca de Monje, donde se ubica el camping, sufrió este doble episodio y en dos sectores distantes a apenas 70 metros, a la vera del arroyo que le da nombre al pueblo y que desemboca en el río Coronda.

 
“Nos alertaron de la grieta que comenzó a producirse por la noche, y a la mañana ya se vio lo pronunciada”, comentó el jefe comunal Pedro Severini en diálogo con La Capital el viernes. Y ayer agregó: “Sabíamos que podía producirse por la bajante del río, pero no lo esperábamos tan rápido”.
 
En palabras es difícil darse cuenta, nada como las imágenes que ilustran esta nota para reflejar lo importante del corte de tierra. Porque literalmente así parece, que se parte. Como lo explicó Severini: “Es como un caminito de hormiga que deriva en un desnivel, pronunciado en este caso”.
 
“Esta vez no se produjeron daños materiales como sucedió el año pasado, cuando el desmoronamiento fue mayor. El sector que sufrió la grieta fue otro, en este caso cerca de donde se encuentra la toma de agua con la que cargamos el camión regador del pueblo, precisamente en «la curva del arroyo» y a lo largo de unos 50 metros”, indicó en un primer momento quien es el jefe comunal desde hace 9 años. Sin embargo, ayer sí hubo mayores consecuencias: “un asador y dos eucaliptus fueron afectados en el sector cercano a los baños”.
 
La vez anterior fue en la noche del viernes 30 de agosto y la madrugada del sábado 31, cuando se produjo el desmoronamiento “desde la zona de baños hasta la desembocadura del arroyo, para el lado del río Coronda, que entonces se llevó cuatro mesas, con sus asadores y piletas, más algunos árboles. Al punto que un eucaliptus quedó tres metros abajo”, recordó.
 
Entonces, se había producido luego de “unos tres años, cuando también se trabajó previendo una situación así, pero no creímos que se daría tan seguido. El socavamiento subterráneo debe ser importante. Obviamente, no se nota cuando el agua ocupa su cauce normal, pero ante las bajantes tan pronunciadas como la actual el río no debe hacer la presión suficiente para que se sostenga la barranca”, consideró.
 
“Nunca vi el río tan bajo y se especula que seguirá bajando, aunque no creo que tanto”, evaluó.“Esto es una cuestión hidráulica en la que venimos buscando soluciones pero nos dicen que es mucho el costo. Habría que realizar un dragado en la cuenca del río, calculo de unos 2.000 metros”, especificó.
 
“La vez pasada vinieron ingenieros del Ministerio de Infraestructura de Santa Fe y realizaron estudios en la zona y habían prevenido que podía repetirse, como pasó esta vez”, agregó para cerrar con la esperanza de que “no baje más el río y que cuando suba no lo haga tanto como pasa muchas veces a fin de año, para que no tengamos un problema de inundación como sucedió a principios de este”.
 
Claro, ni una cosa ni la otra son buenas en torno al río Coronda, al arroyo Monje. Un lugar que invita a visitarlo para disfrutar del paisaje, la pesca y el agua y la arena en el balneario cuando la cuarentena y el coronavirus permitan hacerlo.
 
Fuente: La Capital
Foto: FM Libertad 99.1

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